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viernes, 4 de diciembre de 2015

Sobrevivir a la Navidad



https://www.youtube.com/watch?v=H-Vj4JpdjPk

 Qué pereza hablar de la Navidad uffff… con lo que aún queda, el caso es que ya hace tiempo que los anuncios cargantes de publicidad salen por la televisión, que te recuerdan que se acerca. Los escaparates ya tienen sus adornos, ya tengo turrón en casa y las luces de las calles ya se han encendido. Supongo que quieren animarnos a consumir, cuanto antes mejor,  imbuirnos del espíritu navideño.

Yo paso las navidades fuera, soy de esas del anuncio:
                     - Vuelve, a casa vuelve, por Navidad.
Mi familia vive lejos de mi lugar de residencia habitual y por eso, antes de irme, me dispongo a escribir mi última entrada al blog  hasta el año que viene.


                      NAVIDAD FÓBICA NAVIDAD

¿Cómo la vivo yo? 
                           


Bueno pues más o menos  desde que sé quiénes son los reyes magos mal.
Esa magia ya no existe, ya no es como antes. Ahora la vivo a través de los ojos de los niños de mi familia, vivo de su ilusión, de su inocencia...



      "No hay nada más triste en este mundo que despertarse la    mañana de    Navidad y no ser un niño.”   Erma Bombeck

Ahora parece que la Navidad se reduce a gastar dinero, cuanto más gastes, más estupendo será todo. No solo las comidas y dulces, también los regalos. Si al menos me tocara la lotería, entonces me pondría a comprar como loca regalos para todo el mundo, pero
1. No tengo economía propia, ni libertad para ello, es lo que implica ser dependiente
2. Me cuesta mucho elegir los regalos, porque ¿y si no les gusta? Porque ellos me lo dirán, no como yo que diré que me encanta, aunque no me guste.

Por cada tanda de fiestas tocan dos visitas al hipermercado, una para lo que llamaríamos lo gordo y otra para los olvidos y cosas de última hora. Esta última es especialmente horrible. Normalmente es el día anterior y parece que todos han tenido esos olvidos o lo han  dejado todo para última hora.
Hay colas en todas partes y mucha gente, eso es la guerra, una prueba de fuego para un fóbico. Si no quieres interactuar socialmente, toma dos tazas: hazte valer, di no, haz cola, exige productos de calidad...
No, claro que yo no hago esas cosas, pero si quieres sobrevivir de una forma digna, son necesarias.
¿Dónde estará mi dignidad? Se debió perder entre la gente


Tengo suerte, a mí sí me gusta estar con mi familia esos días, de hecho me pongo muy triste si no lo estoy, incluso cuando vienen tíos y otros familiares no tan directos,  pero cercanos. Comemos, bebemos jugamos a juegos de mesa, y hasta pongo villancicos mientras lo vamos preparando todo y mientras comemos.
También soy yo quien coloca una mesa impecable, con candelabros, manteles y toda esa parafernalia, así como el belén, cuando nos decidimos a ponerlo, porque es tamaño media habitación jejeje. Me gusta crear el ambiente, es mi aportación a la Navidad.
Organizo y hasta dirijo, cosa que me agradecen, porque tengo la disciplina para ello y eso les tranquiliza dentro del tótum revolútum que son esos días con la casa llena. Mi sentido  de la responsabilidad y perfeccionismo en esto sí ayuda.
Me gusta mucho hacer que todo salga perfecto y cuando ya está todo listo y estamos en sobremesa, toca emocionarse ,sentir unión y familia y me empiezo a desinflar.

Las campanadas me resultan muy emocionantes, me pongo muy nerviosa, e hiperactiva, feliz, casi histérica,  y después de ellas me entra un gran bajón. Brindamos con champán y nos besamos deseando feliz año.  Me pongo triste, un año más que se va y otro que comienza deseando que sea mejor, pero sabiendo que es volver a comenzar.

              “No es que me asuste que el tiempo pase tan deprisa, sólo me    inquieta un poco pensar que tal vez mañana yo sea demasiado viejo para hacer lo que he dejado pendiente.”




Por eso me pone nerviosa la Navidad y porque ...
Hay muchas subidas y bajadas en mi ánimo.
Posibles choques familiares, porque todos estamos a flor de piel y hay muchas cosas en las que ponerse de acuerdo: Yo voy, tú vas, yo vengo, tú compras, tú haces...
Muchísimo movimiento de gente por casa, de niños sin cole,  mucho agotamiento mental y físico.

Mi pasado de anoréxica me sigue afectando y no soy muy amiga de las grandes comidas, tampoco cocino.

Puedo utilizar la bebida en estas fechas, de forma excepcional, para animarme y estar a la altura, ni siquiera porque me guste

No celebro más fiestas que las familiares 24, 25, 31 y 1. Nada de comidas con amigos ni similares.

Soy muy estricta y rígida en todo lo que hago, tratando de buscar la perfección, de que todo y todos estén bien.

Es normal por tanto que me den respeto estas fechas  y me dé pereza hasta hablar de ellas.
 Es agotador.

Ahora que me voy estoy muy nerviosa, es como si fuera el pistoletazo de salida y mi vida estable se tambalea, aunque por supuesto estoy muy feliz de ver a los míos.

Igualmente tengo que desearos que tengáis  unas felices Navidades y sobre todo que sobreviváis a ellas, dos semanas de meollo y todo habrá acabado. Con la esperanza, que también  os traslado,  de que el año que viene sea siempre mejor y nos esperen cosas buenas.

Yo seguiré  luchando porque la fobia social se entienda y por hacer  algo más visible el problema. Son demasiados años ya de sufrirlo con vergüenza y en silencio, y aunque ésta no haya desaparecido del todo y me siga escondiendo, desde aquí  sí puedo hacerme oír.
Ojalá  sirva  igualmente para  hacer  sentir mejor a quienes viven con este problema, que se sientan identificados y puedan  compartir conmigo, de forma indirecta, este intento de  grito al mundo. Esto me haría  realmente feliz  y ningún momento es mejor que este para verbalizarlo porque  ésta es la época de los deseos y las esperanzas.


 La felicidad es hacer lo que se desea y desear lo que se hace. No sueñes tu vida, vive tus sueños.
                ¡Feliz Navidad y  Año Nuevo!



martes, 17 de noviembre de 2015

Predisposición a la fobia social




 
-Vulnerabilidad, indefensión .. desde siempre
-Vivir con miedo, ansiedad generalizada.

 
Creo que siempre he tenido miedo, desde que era pequeñita. Una niña tímida, vergonzosa  y temerosa, con mucho sentido de la responsabilidad  y especialmente preocupada en hacer lo que se esperaba de mí, siempre por mí misma, sin presiones de ningún tipo.
Una niña sensible y quizá con más necesidades de las normales, buscando reconocimiento y ser la mejor, por ejemplo frente a mis hermanos.
No recuerdo ningún tipo de carencia de mis padres, incluso tengo muchos recuerdos de especial trato, de ellos hacia mí, debido a mi sensibilidad. Mis padres no me podían reñir pej si traía malas notas, porque yo ya llegaba llorando a casa, todo era así conmigo.Tampoco me sobreprotegieron.
En el colegio era igual, buscaba hacer lo que se me pedía y los profesores siempre me cogían cariño.
Creo que siempre me sentí indefensa, de ahí esas ganas de hacerlo todo bien, para que se me quisiera, me cuidaran,  me aceptaran... porque necesitaba esas atenciones especiales.
El sentido de mi propio yo y de mi existencia, siempre fue muy profundo. Siempre me costó pedir las cosas,  decir no o defenderme
 Supongo que esos miedos innatos fueron evolucionando, a medida que yo crecía, a peor,  ajustándose a mis nuevas y más complicadas situaciones en la vida.
Las cosas no se hacían más fáciles cada vez, sino que se complicaban, con más variables, más gente, instituto, universidad… un mundo competitivo, hasta resultarme agresivo. 
Cuanto más mayor me iba haciendo,  menos cabida tenía en el mundo en el que vivía. Todo se me hacía más y más grande, más indefensión, cuando lo normal hubiera sido que ésta  fuera desapareciendo con la edad y lo cierto era que cuantas más etapas avanzaba, y avanzo,  en mi vida, más sensación de no encajar en algo que me resultaba, y me resulta,  demasiado grande.

Siempre he  tenido la sensación  como de vivir en peligro, con vulnerabilidad extrema y ese sentido de indefensión. Todo son amenazas y temo que si  me dejo ver, el mundo se me echará encima y no sabré defenderme. Necesito ajustarlo todo a mi medida, tener el menor contacto posible con las personas, no someterme a juicios que considero ataques, ni a responsabilidades en las que me exijo demasiado.  Es como si mi piel estuviera en carne viva y tuviera que protegerla del sol o como si estuviera muy verde y no hubiera o no tuviera la capacidad de aprender de la vida y de sobrevivir.
A este desajuste que me acompaña, se le van uniendo fobias.
No puedo trabajar, conducir (pese a tener el carnet) viajar sola, me cuesta llamar por teléfono,  salir a la calle, relacionarme etc..

La sensación de peligro e indefensión sigue siendo constante , por lo de siempre, no saber decir no, no saber defenderme,  no soportar ningún tipo de acercamiento por parte de extraños...., hasta tal punto y patología,  que da un paso más y llego a sentir que no solo me atacarán verbalmente o con juicios de valor, sino que lo harán físicamente o al menos esa es la sensación de peligro.
De esta manera, cuando salgo a la calle sola   porque , pese a todo , trato de seguir con mi vida lo más normal posible, me fijo muchísimo en las personas, las escaneo, como método de control y protección. Estudio las que podrían ser amenazas potenciales , como si viviese en una jungla y tuviera que estar controlando mis espaldas siempre por si se acercara un depredador.
Es posible que tenga motivos para esto, el ser mujer no ayuda mucho. Como a casi todas las mujeres en algunas ocasiones me han acosado (pej los típicos piropos en la calle, me han seguido, han insistido en conseguir cosas de mí,   un teléfono, una cita pese a mis negativas etc )  y ese exceso de sensibilidad hace que mi mente lo guarde bien presente como un peligro potencial real y posible, así como todos los contratiempos sociales, que haya podido vivir a lo largo de mi vida. No consigo aprender de ellos y superarlos, me paralizan y los temo, porque me cuesta mucho salir de ellos.

Siento que realmente no me puedo defender, que me comerán viva, simplemente no he nacido para este mundo, es lo que siento y he sentido siempre.
Y todo esto desde que tengo uso de razón, no podía ni comprar o me costaba las típicas golosinas,  mi hermana mayor me tenía que acompañar hasta la misma puerta de clase, no podía ni pedir un vaso de agua, etc


Es por todo esto que yo pienso  que  nací con fobia social y si eso no es posible, la predisposición, sin duda,  la tenía.

No sufrí, ni he sufrido, ningún trauma que me la provocara  ni en el colegio ni en casa. Siempre me sentí y me he sentido muy querida y muy bien valorada, y aún así era y soy así.
Solo puedo entenderlo, por tanto, con esa predisposición genética, unido a mi especial carácter hipersensible y mi personalidad temerosa y evitativa,  como desencadenante.

 
He leído artículos sobre estudios que hablan de esta predisposición que se asocia a un gen alterado  y a la laxitud articular, y me la creo.
Primero:
        Porque se hizo el estudio apropiado para llegar a esa conclusión y creo más en la ciencia médica que en las pseudociencias psicológicas que todo lo arreglan con palabras y que les cuesta aceptar otras posibles variables que escapan a su control.
  Segundo:
Porque explicaría mi caso


 y tercero: 


 Porque tengo una gran laxitud de miembros de siempre. Puedo adoptar posturas que nadie podría pej o doblar los dedos y la mano a niveles, que algunos a simple vista, podrían considerar dolorosos.

 
 Ahora en mi vida adulta sigo igual, miedos, miedos y  miedos... un ruido me haría dar un salto y mi cabeza no descansa, siempre hay algo en ella, pocas veces se relaja. Todo este estrés en mi vida se ha convertido en una ansiedad generalizada. No puedo dejar de pensar en cosas horribles, mil preocupaciones,  mil vueltas, desde analizar mis pasos , mis palabras , mis actuaciones, a veces incluso soñar con ellas, hasta  las auténticas preocupaciones de verdad y con sentido, pero que no soy capaz de dejarlas a un lado ni por un momento y descansar. Me martirizan. Me preocupo en exceso de todo y de todos,  incluso cuando yo no puedo hacer nada por solucionar los problemas

También pienso en mí, en mi futuro, en mi vulnerabilidad en lo que me espera, porque las cosas en mi vida seguirán complicándose,  y solo quisiera  poder descansar y decir al mundo para, para, para.
Quiero vivir, pero este mundo no me deja relajarme, quiero olvidar,  no pensar, pero no puedo.

Yo no puedo dar soluciones, ni consejos,  ni venir con el gran positivismo, que a veces además, puede llegar a cargar a quien sufre,  porque no hay soluciones mágicas, porque infravaloran el problema con consejos que no tienen porqué  servir a todos, porque cada persona y problema es un mundo, y lo que te sirve a ti a otro no tiene porque hacerlo necesariamente.  Muchos los que buscan es que se les entienda, verse reflejados en otros que sufren como tú, ver y sentir que no estás solo. 

Esto no quiere decir que en todos los casos tenga un origen genético o biológico o que éste sea  el único. Solo explico lo que yo pienso es mi caso.
La realidad es que este tema crea mucha controversia y opiniones, tanto en personas con fobia social, como en psicólogos, porque daría una sensación de permanencia, pero no por ello se tiene que dar la espalda a las investigaciones que lo único que tratan es de buscar posibles soluciones y lineas a seguir. No todo  se arregla siempre con terapia y actitud positiva y todo lo que se pueda llegar a saber o investigar, es bienvenido.


Ver artículos. 

 (Este artículo me sorprendió mucho, como si tuvieramos que renunciar a las investigaciones y a la ciencia por el estigma y la empatía de los psicólogos)


 (Antes decían lo contrario. Nos falta mucho por saber y no debemos cerrarnos a la ciencia)

Tengo que añadir  , antes de terminar, que en el origen de la fobia social, participan, o pueden participar también , factores de aprendizaje y, en ocasiones, posibles experiencias activadoras o desencadenantes y que sea cual sea su origen, que aún sigue siendo motivo de estudios y que lo deseable es que continuen , todos coinciden en que la fobia social provoca  vulnerabilidad, ansiedad, sufrimiento… eso sí es común para todos, a partir de ahí  cada uno lo llevará o lo superará  como  mejor pueda.
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REDES intenta ofrecer una explicación para el trastorno mental más frecuente del mundo, la ansiedad, un grave problema que afecta a un 20% de la población mundial.



domingo, 8 de noviembre de 2015

Un viaje una experiencia



 

1- Condicionamientos fóbicos del viaje

2- Pensamientos y reflexiones.  Punto de no entendimiento.

3- Ansiedad generalizada. AMTAES
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 Condicionamientos fóbicos del viaje

Hace unos días  salí de mi ciudad para ir a Madrid. Pocas veces salgo de mi círculo de confort y es por eso que quiero explicar cómo vivo  algo aparentemente normal con fobia social.
Jamás iría sola.Cuando salgo de viaje  voy acompañada de mi persona de confianza y disfruto un 200%, creo yo, de lo que disfrutaría una persona normal. Veo cosas nuevas que me parecen siempre increíbles, porque, como me suelen decir, he visto el mundo por un agujerito.
Observo todo como si fuera la séptima maravilla del mundo, todo es enorme, me siento como una niña pequeña, de la mano, y observo mientras me despreocupo, llenando mi vida de colores, de vida.
En esta ocasión fui con familiares y por motivo familiar, con tres personas de los cuales dos desconocen absolutamente mi problema y eso es lo que, en parte, lo hizo diferente.

Primero y para explicar mi sensación fóbica de conjunto, debo volver a mi comparativa con las islas (ver enlace vídeo) y así digo que viajé a otra isla muy nueva y poco común.
No fui yo sola, no tuve que ir a nado. Me llevaron en un barco seguro, pero no era mi isla de confort, era una isla hostil y mi dependencia era total.
 Quedarme sola en cualquier momento en esa isla era algo que solo pensar me causaba una fuerte ansiedad. Con un solo punto de seguridad, el hotel, porque a él siempre volverían mis acompañantes,  pasara lo que pasara.

Conflicto
El que sabe de mi problema se ve en una posición complicada frente a los otros dos, al no poder justificar ciertas actuaciones extrañas de mi parte y me regaña, en privado, enfadándose por milésima vez, haciéndome sentir, peor de lo que yo ya me siento, y los que no lo saben hacen y dan por hecho actuaciones que son impensables para mí,  por lo que se dieron dos situaciones:
Una, la lucha universal, la de siempre, no aceptar  una  limitación o al menos entenderla ( Leer: Pensamientos  y reflexiones . Punto de no entendimiento)
Y dos, la que te obliga a mentir  e inventar excusas.

La situación fue la siguiente:
Yo no podía acudir a cierta actividad y debía quedarme unas horas sola. Mi idea era quedarme en la habitación  del hotel, nada de aprovechar para ver algo o hacer algo por la ciudad. Esto es algo que ya de entrada es  difícil de entender, ver que me encierro en una habitación en lugar de disfrutar de una ciudad que no conoces y disfrutarla.

El caso fue que a la hora de dicha separación nos encontrábamos muy lejos del hotel y su actividad no estaba de camino al mismo, es decir, debía irme yo sola y ellos continuar camino.
Yo les dije, tipo broma para disimular y tratar de solventar mi problema, que si me dejaban allí, no me volverían a ver nunca más, porque no me sabía orientar, les decía, y que no llegaría.
Me comentan que eso ellos lo solucionan metiéndose en el metro y que así llegan a cualquier parte.
¿El metro?.. ¡Qué locura!.. Y con qué naturalidad lo dicen. Me impactó. Me cuesta mucho ponerme en el lugar de paz y libertad de las personas que no viven esto, no les impresiona sentirse perdidos, no les asusta la aventura y pueden ir a cualquier parte, nada les para.
Yo no puedo ni imaginar algo así, cuando eso es lo normal ¿Cómo entonces  ellos podrían imaginar siquiera mi zozobra interior, cuando lo ilógico es lo mío?... ¿Cómo puedo pedir que lo entiendan o siquiera tratar de decirles lo que  me pasa y explicarles mi realidad?...
No lo podrían entender, incluso más allá, no lo aceptarían, no está en su mundo de compresión ni está en sus esquemas, como no lo está en el mío ese mundo de paz.

Por suerte el que sí sabe del problema decidió no solo dejarme él mismo en el hotel, sino renunciar a aquella actividad y quedarse conmigo hasta mi segunda experiencia en este viaje y comprobar que estuviera bien.

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Pensamientos y reflexiones: Punto de no entendimiento



Vivir estas situaciones te hace pensar. Compruebas que vives en otro mundo, que chocas constantemente, que las cosas que haces no son normales, tus limitaciones, tus miedos, tus evasiones... y al tiempo desearías que te pudieran entender y que a veces no te presionaran tanto.
 
Piensas que al menos  el que te conoce y sabe de tu problema, ya sabe que determinadas cosas son insalvables en ti, que no digo que tengan que aceptar o asumir  por siempre, porque no es lo deseable, pero en ciertas cosas muy obvias que conocen, qué necesidad de cargar contra ti, me pregunto siempre, eso no va a hacer  que justo en ese momento las cosas cambien de golpe.
Si lo hacen por nuestro bien, como suelen decir, yo no creo que ese sea el momento
¿O sí??? Realmente no lo sé. Ellos dirían:
                 - ¿Cuál es el momento entonces?
Este es el punto de discordia entre nosotros y los que conviven con nosotros.
 Ellos quisieran ,lo que nos dicen una y otra vez,  que reaccionemos ,que hagamos algo ,que lo intentemos … y por nuestra parte, justo en ese momento, es cuando  sentimos que no nos entienden y nos agobia, nos hace sufrir , nos causa frustración , dolor … y hasta llegamos a pensar que nos quieren hacer daño expresamente  , porque si lo entendiesen , si se pusiesen en nuestro lugar, pensamos, seguramente no nos presionarían así, porque verían el muro que tenemos delante y que somos incapaces de saltar .
Este es el punto de no entendimiento.

Ellos me preguntarían también, que cuándo voy a intentarlo y yo solo quisiera llorar, me duele el pecho, me meto en un mundo de depresión y tristeza.
Me enfrento mentalmente en un intento desesperado de hacer lo que me piden. Lo visualizo, lo intento de corazón,  porque sé que mis actuaciones no son lógicas,   y solo ese intento es infructuoso porque al pensarlo, y sentir el miedo, me persevero en mi impedimento, me hundo más y llega una fuerte angustia que no soporto y solo desearía que me dijeran, tranquila, todo está bien, ya está, pero eso no llega nunca y por supuesto esto nadie lo ve.

Yo les entiendo, pero aunque ellos no lo acepten,  quisiera que  trataran de entenderme también. No vale con que me digan lo que debería hacer, eso solo hace que aumentar mi sufrimiento y es algo horrible. Llego a pensar en esos momentos, aunque realmente no lo desee, que mi única salida es morirme y eso es muy duro.

No puedo dar el paso que me dicen, la posibilidad de quedarme sola en Madrid y tener que volver sola al hotel  como pej  fue mi caso en esta ocasión, alejarme de la persona que me da protección en “esa  isla hostil”, es como cerrar la puerta a mi control  y aparecer en un agujero negro sin posibilidad de poder echar para atrás. Es como dejarme en medio del más inmenso océano sin barco ni salvavidas, en un abismo, así me siento yo, así lo vivo yo.
Tengo miedo. Mi sensación de vulnerabilidad es terrible.

Estáis en un avión y tenéis que tiraros, no sabéis si tenéis paracaídas o si funcionará o si soportareis la sensación de caída,  o cómo llegaréis luego a tierra. Tampoco sabéis si el viento os alejará de vuestro recorrido ni dónde acabareis, si la presión del aire os dejará respirar, si os desmayaréis por el camino o perderéis el control entrando en barrena y es que además las alturas os ponen malísimos….., y todos te dicen:
- Venga tírate, tírate... si es muy fácil, mira cómo lo hago yo, no pasará nada.
¿Seríais capaces de vencer ese miedo? ¿De intentarlo? de dar el paso?...
Yo me siento  así con mis miedos, irracionales, lo sé.
 Lo explico una y otra vez . Yo no me puedo tirar .

¿Qué quieres ,estar así siempre?... ¿Qué será de ti? Me dicen.
No, no quisiera esto. Parece que piensan que encima  me gusta y que me refugio en mis miedos para no enfrentarme , pero, ¿ Qué puedo hacer ?...
 Nada de lo que me digan puede hacerme solventar ese miedo, esa sensación de descontrol, de vulnerabilidad , casi desearía morirme que pasar por eso, pero directamente ,no como dicen los psicólogos :
 -Enfréntate ¿Qué es lo peor que te puede pasar?  ¿Morirte en el intento?

Ahhhh ¿y eso os parece poco?  ¿ Es que acaso alguien se  tiraría de saberlo e incluso “aceptando” ese posible final?...¿Estáis seguros?
¿Allí subidos y viendo el vacío?...Sería un suicidio.

Los miedos, las fobias son irracionales y no puedes actuar de una forma racional en consecuencia. Me pueden decir mil verdades   obvias y no poder dar ese paso.
Estoy atrapada , mis miedos me han atado de pies y manos, hay un muro , parece que nadie lo entiende, sólo insisten en que lo saltes,
-Venga sáltalo , sáltalo …
Pues yo no puedo y eso no me hace feliz precisamente.
                           
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  Ansiedad generalizada. AMTAES




   
  








En este viaje tuve otra experiencia , que la verdad ni yo me creo que estuviera tan decidida a hacer, y que hasta me hiciera ilusión y es el de una cita a ciegas .Conocer a una persona que pertenece, como yo, a la asociación AMTAES, aprovechando que yo estaba en su ciudad.
Ella me lo puso muy fácil y justo aquel día que tenía esas horas, quedamos en mi hotel.
La experiencia me resultó muy interesante , tremendamente constructiva y me aportó muchísimo.
Primero alegría por atreverme y porque es un avance que traspasa el objetivo de la asociación de verse en grupos de tu provincia, y siendo personas con problemas me resulta  increíble.
Segundo porque resultó bien ,casi como si ya nos conociéramos de antes.
Y tercero porque conocí un problema cuyo alcance  yo no habría imaginado y me hizo empatizar , interesarme y compartir con naturalidad otros problemas amigos hermanos .

Ella no tiene fobia social  , sino ansiedad generalizada. La asociación AMTAES es de fobia social y también de  trastornos de ansiedad.
La fobia social es un trastorno de ansiedad de hecho, y la ansiedad generalizada una de las posibles patologías asociadas a la fobia social  muy común .
Me gustó ver y sentir  este problema más de cerca .

Yo también tengo ansiedad generalizada , pero no deja de ser una permanente preocupación y sufrimiento por todo, esto ya me parecía que era duro ,pero lo que ella me contó sobrepasaba mis esquemas del sufrimiento por ansiedad y yo quería hablar de eso aquí.

Me contó pej que estuvo mucho tiempo duchándose con la puerta abierta del cuarto de baño y la cortina corrida , con el móvil bien cerca por si tuviera necesidad de ayuda.

La hice unas preguntas para saber de primera mano más cosas sobre la ansiedad generalizada más allá de teorías  que transcribo a continuación:

¿Tienes ansiedad cada momento del día o sólo son crisis puntuales?
Ahora mismo, que llevo casi dos años con terapia y tratamiento psiquiátrico, sólo es en momentos puntuales y ataques de pánico llevo bastante sin que me den, pero antes sí, era una sensación casi constante de nerviosismo, angustia y miedo.

¿Te lo provoca algo determinado?
La ansiedad me la provocan las situaciones nuevas, tener que ir sola a algún sitio que no conozco o donde sé que puede haber mucha gente.
Los ataques de pánico me los provoco cuando me pongo muy muy nerviosa y no sé controlar una situación. Nunca me dan en el momento, me dan cuando me relajo.
 El último me lo provocó un accidente casero, me dejé la sartén al fuego y se llenó la casa de humo, en el momento reaccioné bien y rápido, pero cuando la cosa se calmó y ya todo estaba despejado fue cuando me dio el ataque y realmente fue por mi culpa, por no dejar de dar vueltas a lo que había pasado.
Nos afectan muchas cosas, los cambios de tiempo, el cambio de estación, los cambios de presión..., durante esas épocas estamos más nerviosos de lo normal.

¿Cuáles son los síntomas físicos que te provoca?
Taquicardias ,o notar el corazón latiendo muy muy fuerte, ardor o dolor en el pecho, dolor en el brazo, sensación de mareo y la cabeza embotada, sofocos, hormigueos en los brazos, piernas, boca, mucho miedo, temblores, náuseas… Depende de la intensidad y de lo que me deje llevar por el miedo.
Los días posteriores a un ataque de pánico son como si me hubieran dado una paliza, me siento cansada, floja, me tiemblan las piernas, estoy mareada y me levanto con nauseas.
Los nervios me generan muchos problemas estomacales, sensación de mareo, dolores de cabeza o de espalda por estar todo el rato en tensión, flojera e insomnio.

¿En que limita tu vida?
He dejado de salir bastante. Cuando me ofrecen algún plan me lo pienso mucho y sopeso las circunstancias, si pienso que puede haber mucha gente, lo lejos que me pilla de casa, en qué tipo de transporte tengo que ir…etc.
Ya no voy a conciertos, no viajo, no duermo fuera de casa y he llegado a no comer fuera de casa, no comía nada que no hubiera comprado yo. Me he vuelto un poco hipocondriaca, siempre que me duele algo pienso que tengo alguna enfermedad.
Los primeros meses después de darme el primer ataque de pánico, casi no podía salir sola de casa, solo de pensarlo me ponía a temblar, me mareaba y me dolía la cabeza, pero tengo un perro y no me quedaba más remedio que hacerlo, tenía que bajar sola a la calle y eso me ayudó mucho, bajaba temblando y mareada, pero bajaba, siempre con el móvil en la mano, incluso cuando estaba en casa llevaba el móvil encima.

¿Qué te gustaría decirle al mundo, si pudieras, respecto a la ansiedad generalizada?
Que es muy jodido!!! Y que nadie sabe lo que es hasta que no se sufre.

¿Cómo explicarías tú la ansiedad generalizada?
Un estado constante de nerviosismo, miedos irracionales, angustia, todo te agobia, todo te da miedo y no lo puedes evitar, te vuelves hipocondríaco y un pequeño dolor de cabeza se convierte en un tumor, siempre pensando en negativo, te aíslas por miedo a que te vean así, a que te dé algún ataque fuera de casa, no duermes, estás cansado, irritable.

¿Se supera?
Mejorar se mejora, con la ayuda adecuada, yo he mejorado mucho, desde hace dos meses ya no tomo nada. El psiquiatra me dio el alta y no tomo pastillas desde agosto, sigo con la psicóloga pero ahora las sesiones son una vez cada mes o mes y medio.
Ya no estoy nerviosa todo el rato, puedo hacer muchas cosas que antes ni me había imaginado que podría, aunque me faltan otras muchas que espero superar poco a poco.
 Hay que enfrentarse a los miedos porque son irracionales y hay que pedir ayuda y dejarse ayudar.